BIENVENIDO A MI PÁGINA: www.angelareyes.org. Además de la preciosa vista de la playa del Trengandin (Noja. Santander), con la que se abre esta página, he puesto un poco de la amplia actividad cultural que vengo realizando desde 1980. Poesía, narrativa, cuentos y actos con la Asociación Prometeo de Poesía que dirijo desde que falleció mi esposo, Juan Ruiz de Torres. Todo ello lo puedes ver entrando en las cabeceras que aparecen en el frontal de esta página. Seguidamente dejo una muestra de lo que pienso sobre el mundo de la poesía:
Emprendedores de Hoy
miércoles, 7 de mayo de 2025, 11:00 h (CET)
ENTREVISTA.
Ángela Reyes, cofundadora de la Asociación Prometeo de Poesía y autora de 19 poemarios, 5 novelas y 6 colecciones de cuentos, ha publicado, en la editorial Cuadernos del Laberinto, un nuevo poemario: Regreso a ti. El libro explora temas como la ausencia, el amor, la muerte, la nostalgia y el paso del tiempo.
P. ¿Cómo describiría su estilo literario; y qué mensaje principal espera transmitir a sus lectores?
AR. Estos son los temas más corrientes en la poesía. Yo los he versificado en varias ocasiones, pero sin intentar transmitir ningún mensaje. La poesía es algo muy personal, nace de los más íntimos sentimientos del escritor y cada uno los versifica desde diferentes puntos de vista y de acuerdo a cómo se vivieron. El dolor en la poesía del peruano César Vallejo, no suena igual que el de la gallega Rosalía de Castro o el de la argentina Alfonsina Storni, porque cada uno de ellos lo describió desde su propia llaga. El dolor de Vallejo suena a desesperación, el dolor de Rosalía es romántico o melancólico y el dolor de Alfonsina es el puro dolor de la soledad.
Por ello, más que mensaje con la poesía lo que sí puede haber conexión entre lo que describe el poeta y su lector. Quizás, en alguna ocasión, el lector se haya sentido identificado con algunos de los temas que el poeta aborda. Y en este caso, es cuando el poeta ha conseguido el pleno total: conectar con su lector, llegar a él y hacerle partícipe de su historia.
P ¿Podría hablarnos sobre cómo eligió este título y cómo se relaciona con los pliegues de la memoria que derrama en sus versos?
P. ¿Cómo se siente acerca de la publicación y la recepción de su obra? ¿Le preocupa la crítica?
AR. Es necesario publicar. De nada vale escribir un libro y guardarlo en un cajón. Todo arte debe darse a conocer. Lo que ocurre es que publicar es caro. Debido a ello, yo aconsejo al joven autor que se presente a premios. El premio no da la gloria ni soluciona problemas económicos, pero sí te publica el libro. En cuanto a la crítica, aclaro que yo soy mi principal lector. Yo escribo para mí, sobre lo que me mueve en ese momento sin pensar en la crítica y ni en el lector. Creo que crítica y lector deben venir después, cuando el libro esté concluido y si es que vienen.
P. ¿Cómo define el éxito como poeta?
AR. Para mí, el mayor éxito sería que un lector anónimo abriera un poemario mío y, tras leerlo, recordara mi nombre y algunos versos, durante algunos días. Nuestra poesía está llena de versos geniales que han pasado a la historia y han dado la gloria a sus autores, solo por un verso. Todavía recordamos las golondrinas de Bécquer: Volverán las oscuras golondrinas / en tu balcón sus nidos a colgar. Antonio Machado es otro ejemplo con: Caminante, son tus huellas / el camino y nada más. En 1980 Juan Ruiz de Torres funda la Asociación Prometeo de Poesía y durante años se estuvo ofreciendo los micrófonos y las páginas de sus tres revistas literarias tanto a poetas consagrados como a jóvenes que aún no habían publicado. Han pasado 45 años de aquello y, ahora, yo dirijo “Tardes de Prometeo”. Puede que en esto estribe también el éxito, lo que pasa es que este éxito se ve menos, está más oculto.
P. ¿Cómo describiría su estilo poético? ¿Ha evolucionado con el tiempo?
Casi siempre me he movido en la Silva. Me gusta esta estrofa poética que entrelaza versos cortos con versos largos, como pentasílabos, endecasílabos y alejandrinos. En estos últimos años, veo que dirijo hacia la prosa poética. Uno de mis maestros en este género es el granadino Luis Rosales. La casa encendida, Un rostro en cada ola, son mis libros de referencia. Pero esto no quiere decir que no haya cumplido con la métrica de nuestros clásicos. En 2022 publiqué Los músicos dormidos donde recogía 75 Sonetos. También he escrito bastantes décimas. Años atrás le presté mucha atención al llamado “cadáver exquisito”. Fue una etapa feliz, un juego que compartí que Juan Ruiz de Torres y algunos compañeros míos de poesía.
En cuanto a evolución, claro que mi poesía ha evolucionado con el tiempo. He leído mucho a los poetas de la generación de los 60, la llamada de la posguerra española. Ellos y ellas fueron excelentes escritores que nos dejaron la mejor poesía crítica, social e intimista de todos los tiempos.
P. ¿Qué opina de la poesía contemporánea? ¿Hay algún poeta actual que admire especialmente?
AR. La poesía siempre ha estado entre nosotros, aunque no se la oyera. Y en estos momentos se la ve y se la escucha, debido a que hay muchos grupos poéticos de jóvenes, hay muchos talleres, se publican muchos libros y, lo mejor de todo, hay muchas mujeres que la escriben.
No puedo elegir a un solo poeta debido a que mi poesía ha bebido en la fuente de muchos de ellos, por considerarlos mis maestros. Tengo que remontarme a mi adolescencia donde está Gustavo Adolfo Bécquer. Luego me enamoré de los largos poemas de Pablo Neruda. Vicente Huidobro y su Altazor, fue mi libro de cabecera durante muchos años. El argentino Enrique Molina me introdujo en la poesía sensual, carnal, erótica. De la poesía de Juan Ruiz de Torres aprendí a escribir sobre la otredad, a no abusar de adjetivos y de adverbios, a ser más concisa. Sigo admirando la poesía de Luis Rosales. De mi época de Prometeo elijo a mis compañeros Luis Arrillaga y Jaque Cabales, buenos poetas que murieron muy jóvenes. En cuanto a poetas vivos de hoy me quedo con Carmina Casala, Juana Castro y Enrique Gracia Trinidad.
P. ¿Qué opina del papel de la poesía en la sociedad actual? ¿Cree que tiene una responsabilidad?
AR. Es un error pensar que la poesía salvará al mundo. ¿Acaso la pintura, la escultura, la danza, lo salvan? Llevamos siglos escribiendo poesía, ha habido miles de poetas y no se ha podido detener ni una sola guerra de las muchas que ha asolado al mundo. La poesía ni siquiera puede salvar a la persona que la escribe. De ser así, fracasó con Alfonsina Storni que se lanzó al mar, con Virginia Woolf que se llenó los bolsillos de piedras y se lanzó al río, con Sylvia Plath que se mató con gas, con Violeta Parra que se pegó un tiro. Desgraciadamente la lista es muy larga. Por otro lado, ¿por qué cargarle a la poesía tanta responsabilidad, cuando es la gran ignorada? Casi nadie lee poesía, ni siquiera interesa a la familia del poeta. La poesía solo intenta expresar emociones, sentimientos, ideas con bellas palabras. Y nada más. El poeta no es un dios, es un ser como todos los demás, solo que escribe poesía
P. Si pudiera tener una conversación con cualquier poeta del pasado, ¿Quién sería y qué le preguntaría?
AR. De entre todos elijo al novelista don Miguel de Cervantes Saavedra y no para preguntarle, sino para decirle: “Maestro, ¿sabe usted que su hidalgo don Quijote de la Mancha fue un éxito rotundo? Después de tantas penurias y tanto sufrimiento y la poca ayuda que recibió, su libro saltó fronteras y se ha traducido a docenas de idiomas. Su loco divino le ha convertido a usted en el mejor escritor de España y casi del mundo. La palabra quijote está incluida en el diccionario de la Lengua Española y es un sinónimo de hombre valiente, de grandes ideales, que se dedica a ayudar a los débiles”.
En cinco palabras, ¿por qué escribe? Forma parte de mi sangre
Y también en cinco palabras, ¿Por qué lee? Quién no lee, está muerto




