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Perdí un verso: por él lloré toda la noche/Juan Ruiz de Torres

 

MUESTRA DE ALGUNOS POEMAS:

PENSANDO EN TI.  (Deciliras a Juan)


SOL Y CAL en los muros.                                                       NO LLORO lo perdido.

La plazuela tendida, centenaria.                                           te llevo noche y día en el espejo

Un ave solitaria                                                                       y en mi sombrero viejo 

planea hacia extramuros.                                                      tu voz hizo su nido.

La mar de añiles tremolantes, puros,                                   Todos tus trajes huelen a té hervido

mece al hombre que avienta su dolor.                                  y la cama a sollozo de hombre puro. 

Nada sé del cantor,                                                                 Yo sé que en el futuro 

mas su pena y mi pena                                                           tú serás mi canción,

van unidas por similar cadena,                                              mi luna adolescente, la canción

el mismo retemblor.                                                                que cante. Te lo juro.




   

 EN NADA SE PARECE a los diluvios. / Tampoco el agua subirá / cuarenta codos, pero llueve y llueve / como cuando en su huerta Noé sembró centeno y brotó cardamomo. / Señor,  protege a la muchacha /del loco temporal que barre los caminos. / Protégela del pífano de piedra / que el siroco no cesa de soplar./ Cuida  que no se caigan los lunares / que lleva pegaditos a su cuerpo./ Todos ellos abejas del panal / que por costumbre viven,/ se calientan/ sobre la piel de la muchacha./ Resopla la llovizna y ella avanza, / sabiendo que el pañuelo de organdí / se rompe y los lunares se desprenden,/ caen al suelo y se pierden / como granos de alpiste entre la arena./ Señor de lo Pequeño, / mantén sus pecas todas juntas / porque le son precisas, / como preciso es al camellero / un vaso de agua de cebada. (De Mujer en la penumbra, 2017)   

 

SI NADIE OLVIDA un muerto bajando por el río, / un muerto sin amortajar / haciéndose amigo de las aguas, / ¿por qué tendrían que olvidarse de ella / que venía bajando por la calle / con sus aguas tan blancas y bruñidas,/ diciéndoles a todos / que era puta, que era mujer sin luna, / una mujer de noches muy lluviosas? / En su propia corriente fue feliz / coleccionando hombres que escondía / muy dentro de sus medias, / donde la luz de la muchacha es triste. / ¿Quién olvida un entierro bajando por el río? / ¿Quién se olvida de una mujer / disuelta entre las brumas de los anocheceres, / untada con la brea de viejos marineros, / envuelta en el dulzor de la llovizna / que algunos, casi niños, dejaban por su cama?/ A todos ellos tuvo, / mas nunca por dinero, tampoco por amor; / los tuvo porque quiso / y para compartir la miel de la palabra / y el migajón de la ternura. (De Fantasmas de mi infancia, 2011)


 Mar Atlántico.

HIERE EL AZUL su espalda errante /y nada le detiene. Vuela / dardo, madrugadora vela, /siempre naciendo hacia adelante.// Su ojo refleja vigilante,/ naufragio tanto, tanta estela, / tanta piel blanca y piel canela, / que más que océano es amante.// Al resplandor de las estrellas, / forman su corte tres doncellas: Siglos, Futuro y Espejismo. // Y aunque es incierto tu futuro, / en la aventura vive puro / alto soñar con el abismo. (De Sonetos para la vida, 1988.  Con Juan Ruiz de Torres, 1988)

 

LA VIDA PUEDE ser azul o malva. / Puede tener un río que la cruce, / un olivo apostado en la cuneta / lleno de pájaros, / dispuestos a cantar lo que tú le pidas. / La vida puede ser un simple vaso de agua  / tan necesario / en las siestas de agosto. En esa hora de amor / donde los dos se dicen: / "yo seré tu planeta y tú mi mariposa"./  Pero no llores si la vida se vuelve de perfil, / si se pone de canto duro / y del olivo bajan víboras / dispuestas a empollar en nuestra lengua / tristezas y dolores./  Eso, ni las sirenas que cantaban a Ulises / podrían evitarlo./ Y yo no sé cantar. (De No llores, Poseidón, 2008)


YO ME SÉ de memoria / la distancia que hay de su frente a los labios. / También sé / a qué hora del día los alisios / circulan por su cuerpo y dispersan olores / de bosques inundados./ Y aunque no hubiera luna, / podría caminar / por las sabanas de sus ingles, sin perderme./ De todas las canciones / elijo la canción de su navaja de afeitar./ Siempre suena a las ocho mientras baja / de su sien al mentón. / Es el tramo más débil de su cuerpo./ Allí le crece la tristeza, / allí nace la lágrima que baña su mejilla / cuando el amor se enquista y duele, / como astilla clavada en plena carne./ Yo podría vivir bajo su llanto / sin que me afecte la humedad./ Todo esto lo sé y muchas otras cosas / porque le miro mientras duerme. (De No llores, Poseidón, 2008)